Posada en escena

Oleanna (una obra de David Mamet adaptada per David Selvas) i La Bête (de David Hirson) són les dues obres de teatre que he anat a veure més recentmen. I en parlo aquí perquè tot i tot el que es podria comentar a nivell teatral, les posades en escena són “de foto” i aquí les tenim. Sobretot pel que fa a la Bête, perquè el TNC no s’hi posa per poc, i com sempre (recordem Agost) ens quedem amb la boca oberta. Oleanna és diferent, la posada en escena del Romea no permet el que permet el TNC, però el joc de llums i els canvis d’espai estan també molt ben trobats. Això si, com és costum, ens encanta la bona fotografia de backstage i de bona qualitat, com si l’obra hagués estat feta per ser aturada i poder aplaudir-nos per la imatge aconseguida.

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El Diablo viste de rayas

Todo parece sonrisas, trajes de baño del siglo pasado, todo muy vintage y todo muy a la última cuando hablamos de las rayas. Las rayas como el estampado que nunca falla, que nunca falta, que nunca cansa, que nunca aburre. Pero nos tenemos que remontar a la Edad Media para entender el significado de este estampado que confunde la realidad, que se hace visible y que llama más la atención que uno de liso.

Michel Pastoreau teorizó sobre ellas en su libro The Devil’s Cloth, en donde ya solo por el título vemos que nada bueno se presiente. Cabe destacar que las rayas en el s.XIII fueron prohibidas a los Carmelitas por el papa Alejandro IV, que las rayas eran un símbolo del diablo, del enemigo, de las prostitutas, de la marginación. Hasta que fueron “revalorizadas” en Estados Unidos como símbolo de liberación, no fueron reincorporadas otra vez en Francia, en donde se habían visto con malos ojos durante tantos siglos. Clicando aquí podéis saber más detalles de esta inquietante historia : )

A día de hoy, las rayas siguen vivas. Recuperadas en el s.XX en tres estilos: higiénico (pijamas y ropa íntima), festivo (juguetes y ropa infantil) y náutico (incorporado rápidamente en la indumentaria playera) a día de hoy parece que aún encontramos una mezcla de estos tres estilos. El carácter más dolly y naif está de moda y nos ofrece vestidos hasta la rodilla, manga corta y cuello redondo, combinando el lado más infantil con el playero. Vestidos largos, camisetas básicas, las rayas están en todos lados y parece que no tienen intención de irse.

Veamos algunas de las propuestas para esta primavera/verano.

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El rosa de Merkel

Por Roger Rosich

La canciller alemana Angela Merkel acudió este fin de semana a Camp David en Estados Unidos vestida de color rosa palo para encontrarse con el presidente Obama y con el resto de miembros del G8 en un encuentro de carácter informal donde se pudo ver a David Cameron sin corbata o al nuevo presidente francés haciendo amigos nuevos.

¿Rosa palo Angela Merkel? Pues sí. Hay quien ya lo ha visto como una buena señal para el futuro de Europa, un color menos “austero” y más fresco. Pero la verdad es que es un color que no pega mucho con la canciller y su desaliñado vestuario de científica gris puesta a política. Y más, acostumbrados como nos tiene a sus trajes chaqueta de colores mortecinos, su look descuidado, su corte de pelo vulgar… realmente una chaqueta rosa y unos pantalones blancos resultan chocantes.

Con igualdades y diferencias está el caso de Dilma Rousseff, presidenta todoterreno del Brasil, que como Merkel es una mujer de trabajo y despacho, siendo economista pero política de sangre y profesión. Durante la campaña electoral cambió su look del todo: el peinado, el maquillaje, el vestuario… creó un nuevo perfil atractivo, siguiendo la estela de Michelle Bachelet, la primera mujer presidente de Chile. Lleva el timón de su país con la misma celeridad que Merkel con el Titánic europeo, sus carácteres austeros y duros se parecen, pero Rousseff ha querido dar una mejor imagen a su cargo.

Christine Lagarde, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, a diferencia de Rousseff o Merkel, es un claro ejemplo de estilo y buen gusto personales, un estilo personal, sobrio, coherente, chic. Refinamiento francés de una dama que viste de traje chaqueta pero que sabe añadir puntos de estilismo en su armario. Madame Lagarde, sea en París o en Nueva York da un aire distinguido a la economía. Una sabia elección después del soez Strauss-Kahn.

Hillary Clinton, la discreción de una dama que viaja continuamente por todo el mundo, en su cargo de secretaria de Estado de los EUA: simples trajes chaquetas que tanto le pueden servir para horas y horas de viaje en avión, para asistir a cumbres internacionales o para visitar tropas en Afganistán.

Dicen que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se cambia de ropa dos o tres veces al día, quizás sea porque no quiere que piensen que siempre viste igual, pues desde la muerte de su marido, Néstor Kirchner, no se ha quitado el luto. Un luto riguroso que le dado mucho rédito electoral, en un país que la ha entronizado como reina heredera del peronismo de Evita.

Yulia Timoshenko, otrora primera ministra de Ucrania, y ahora degradada política y físicamente en la cárcel por abuso de autoridad y corrupción, supo también muy bien cómo ganarse a su país con un look personal y de aire tradicional, llevando toda su melena recogida en una típica trenza popular.

Para poder y esencia del territorio el de Esperanza Aguirre que en aquella fiesta de Telva llevó un vestido de Agatha Ruiz de la Prada que era una descomposición de la bandera de la Comunidad de Madrid, de la cual ella es presidenta. Orgullo patrio rutilante… Si algún día Angela Merkel hace lo mismo con la bandera alemana, entonces sí que pueden sonar las trompetas: el fin de la crisis puede ser cerca… y el Apocalipsis también.

Dictaduras y moda

por Roger Rosich.

Hoy terminamos con este ciclo de posts sobre historia y moda, algo distinto de lo que estamos acostumbrados a ver.

En la ciudad de Ratingen, al oeste de Alemania, hay un Museo de la Industria en el que se puede ver desde hace poco y hasta el 2013 una muestra de la moda alemana en tiempos de los nazis; en ella se pueden ver cien trajes auténticos de la época y centenares de complementos.

Bajo el título “Gloria y horror: Moda durante el Tercer Reich” se reúnen desde vestidos de noche hasta ropa común diaria, como también vestuario de trabajo, entre otras prendas. El punto de partida de la exposición son los años 30 y llega hasta la posguerra, descubriendo al visitante que el vestuario durante el Nazismo va más allá del estereotipado uniforme. Se muestra todo tipo de ropa de lo más usual y común, de la más elitista a la más simple, de los militares pero también de las amas de casa o de los niños.

La relación concreta de la moda con el nazismo fue experimental, pues también mediante la vestimenta querían formar un “gusto nacionalsocialista”. Y después de la Segunda Guerra Mundial la moda también pasó su “desnazificación”: y toda la ropa insignia del régimen desapareció, con todas sus cruces gamadas.

Una figura importante del Nazismo en relación a la moda fue Magda Goebbels, esposa de Joseph Goebbels, mano derecha de Adolf Hitler y responsable de comunicación del Reich. Magda Goebbels ejerció en cierta medida de primera dama de Alemania, al ser soltero el Führer. Y es que esta señora era todo un referente nacional, era la mujer ejemplar, el modelo a seguir. Fanática del régimen, esposa y madre ejemplar, también gustó de la mejor moda y fue un referente nacional de estilo femenino durante el poder nazi.

Magda Goebbels

Observando los regímenes fascistas de principios del siglo XX vemos que no abundaron las imágenes de grandes damas al lado de los dictadores. Tanto en el caso alemán como en el italiano, la figura del líder iba solo, en Italia por la brusquedad militar del Duce, y en Alemania por la caracterización casi de Dios del Führer, único e inalcanzable. Sí es cierto que tanto Adolf Hitler como Benito Mussolini tuvieron sus acompañantes pero en ningún caso tuvieron mucho relieve. La compañera de Hitler fue Eva Braun, su secretaria y amante que le acompañó hasta el final. Y el caso de Mussolini es más largo pues por su vida pasaron muchas mujeres, como sus dos esposas y sus muchas amantes. Ninguna de ellas fue un referente para la moda.

En España el matrimonio Franco sí fue un retrato fijo del poder de la dictadura. Doña Carmen Polo de Franco fue una especie de madre de la nación al lado del padre de la patria, el general Franco. Carmen Polo, como Magda Goebbels en Alemania, representaba los valores del régimen: la bondad de la familia, la devoción al marido, el amor al régimen… y en caso español: la devoción católica más íntegra. La mujer del Generalísimo es recordada por su gusto religiosamente católico y español: por la peineta y la mantilla negra y por sus joyas, especialmente los collares de perlas, que acumulaba con locura, pasando a ser conocida como “la Collares”. Aunque el gusto y la estética de aquella España era de lo más rancio y gris, en contraste al impecable estilo nazi.

Carmen Polo de Franco

En el Reino Unido el fascismo nunca consiguió el poder, pero durante los años anteriores a la II Guerra Mundial la corriente inglesa tuvo bastante importancia. Su líder, Oswald Mosley, estuvo casado con Diana Mitford, hija del barón Redesdale. Diana, con su hermana Unity, fueron las mujeres insignia del movimiento en el Reino Unido. En ellas se fijaba cualquier mujer fascista pero también toda la sociedad inglesa; y en sus otras hermanas también, pues fueron las seis hermanas de moda de la Inglaterra de entre guerras. Unity Mitford fue amiga y consejera del mismo Hitler.

Y con ellas habría otra mujer en relación al fascismo inglés. Wallis Simpson, la divorciada americana por culpa de la cual Eduardo VIII abdicó. Una vez casados fueron duques de Windsor y también fervientes admiradores de Hitler, al cual conocieron, como también tuvieron amistad con los Mosley-Mitford.

Wallis vestía de grandes firmas de moda, como Schiaparelli, pues era una gran amante de la moda.

Diana, Unity y Nancy Mitford

Wallis, duquesa de Windsor, con el famoso vestido de Schiaparelli

Un ejemplo importante tanto como interesante es la Argentina de la dictadura de Juan Domingo Perón y sus dos esposas, relevantes por su estilo, la diva Evita Duarte, e Isabelita de Perón, las dos con potencial presidencial bien aprovechado por el régimen peronista.

De María Antonieta a Josefina

Por Roger Rosich

Este mes de marzo se presentó en la Berlinale el film Les adieux à la reine del director francés Benoît Jacquot, que ha puesto a hacer de reina María Antonieta sexy, caprichosa y lesbiana a Diane Kruger. La película obtuvo algunas nominaciones, aunque el tema estuviera ya colmado con la versión del personaje que hizo Sofía Coppola, protagonizada por Kirsten Dunst, donde se nos presentaba a una María Antonieta frívola hasta la irreverencia; y es que la Revolución Francesa llenó de rumores i críticas negativas a la reina que decapitó y todo en conjunto se transformó en mito.

Sí, es cierto que la reina cultivó la vida más Rococó imaginable, que gustó tanto de la moda más ostentosa como de imitar la vida rural en la villa campesina recreada para ella en Versalles, y sí, María Antonieta quizás sí fue una especie de primera gran amante de la “moda”.

Rose Bertin fue seguramente la primera Madame Chanel de la Moda en mayúsculas, ella fue la sombrerera y modista de la famosa reina francesa y “revolucionó” el armario de esta. Sus pelucas inmensas, sus sombreros llenos de adornos, sus vestidos que empezaban a mostrar los tobillos, los corpiños que realzaban el pecho, los vestidos vaporosos y sin miriñaque que se llamaban “robe chemise” y que para la aristocracia del momento era casi ropa para dormir…

En este retrato se la ve con “robe chemise”, cosa que supuso un escándalo y se tuvo que pintar un vestido más adecuado a su posición y época, como este:

Con la Revolución Francesa la cabeza de María Antonieta rodó por el suelo, y sin peluca.

El punto final y culminante del proceso revolucionario llegó con el ascenso al poder del general Bonaparte que se autocoronó emperador.

Napoleón Bonaparte estaba casado con la vizcondesa Josefina de Beauharnais, que siendo emperatriz fue todo un salto por lo que la moda respecta, un cambio de época totalmente en la persona de la cabeza coronada femenina. Con Josefina se impondría el Estilo Imperio (del Imperio Napoleónico), que curiosamente venía en gran parte de la ropa de los ciudadanos republicanos, de dejar atrás el gran vestuario de los Borbones y los aristócratas en Versalles. El Estilo Imperio de claras resonancias clásicas griega y romana, como el modelo de toda aquella sociedad francesa que con la Revolución buscó el modelo republicano de la antigüedad con la que se quiso equiparar; así mismo Napoleón al llegar al poder quiso ser el césar. También en el arte la época tendía al neoclasicismo, después del rosáceo y rollizo Rococó.

Napoleón sólo tuvo un hijo que murió joven, pero los dos hijos de Josefina y su primer marido fueron príncipes del Imperio y se casaron como tal y de su descendencia siguió la estirpe napoleónica que divulgó el estilo imperio por las monarquías de Europa con las que se relacionaron.

Josefina vestida con un simple y vaporoso vestido de corte imperio

El hijo de Napoleón no era hijo de Josefina. Al no poder tener descendencia del emperador, este se separó de ella y se volvió a casar llevando a cabo una alianza de más interés para su política, pues fue con una archiduquesa de Austria, María Luisa, que aunque su tía-abuela muriera decapitada por la Revolución pasó a ser la esposa ideal para Napoleón. María Luisa, como emperatriz, se adaptó al Estilo Imperio, que pronto arraigaría en las otras cortes europeas.

La emperatriz María Luisa con el heredero de Napoleón

El 1814 el imperio napoleónico terminó y Francia dejó atrás la Revolución, la República y el Imperio y devolvió la corona a los Borbones, en la persona de Luis XVIII. Este y más intensamente su hermano y heredero Carlos X, supusieron una firma contrarrevolución, devolviendo a Francia en gran parte al Antiguo Régimen.

Las esposas de Lluís XVIII y Carlos X vivieron aun con la moda de Versalles, la del Antiguo Régimen, pero ninguna de las dos llegó a ser reina porqué habían muerto en el exilio. La corte de los restaurados Borbones, pero, fue una corte con dos grandes mujeres, las dos nueras de Carlos X, por un lado la esposa de su heredero, María Teresa de Francia, la única hija superviviente de Luis XVI y María Antonieta, y por otro la temperamental italiana Carolina de las Dos Sicilias, esposa de su segundo hijo y que en el futuro lideraría una revuelta para poder coronar a su hijo rey de Francia.

Aunque princesas partidarias de un régimen monárquico a la antigua usanza, las dos vistieron modernamente, siguiendo la evolución de moda y corte del estilo imperio. La Contrarrevolución no fue posible en la moda.

Carolina de las Dos Sicilias.

Cerámica & tendencia: buscando caminos

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Empezó el viernes 9 y se puede visitar hasta hoy; es el Festival del Bol que se expone en el Museo de Cerámica de Barcelona, en el Palau Reial de Pedralbes.
No es una exposición de tejidos, ni una exposición de colores, pero la muestra del arte contemporáneo de cerámica nos habla con los mismos términos que los que utiloza la moda: el detalle cuidado, piezas que casi parecen tejidos de encaje, blancos y colores turquesa son los que dominan en la exposición. Algún estampado estilo japonés y colores muy contrastados.
Quizás arte y moda no van siempre de la mano, pero desde luego aquí va otra muestra más de que los campos artísticos se unen y se encuentran a pesar de caminar cada uno hacia una dirección distinta.
Además en el mismo palacio se puede visitar el Museo del textil de Barcelona, así que es un buen día para venir de visita.

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Para llegar: Metro L5 Palau Reial (mapa).

Pantone histórico: el azul.

Ya lo hicimos con el negro, y hoy le toca al azul. En vista del gran éxito de La dama de hierro, con Meryl Streep interpretando a Margaret Thatcher, y del color azul de sus vestidos que tanto han dado que hablar, vamos a hacer un resumen de lo que ha representado este color a lo largo de la historia.

Imagen de la película The Iron Lady

El estudio que Michel Pastoreau hizo acerca de la psicología del color azul nos ayuda. De la Grecia y Roma Clásicas, en donde el azul era un color casi desagradable, hasta el día de hoy, que el azul es el color favorito de los europeos, algo ha tenido que pasar. Pues bien, el azul es en la actualidad uno de los colores que más se emplea en símbolos de organizaciones de ámbito nacional, como las Naciones Unidas, la Unesco o la Unión Europea. Esto en primer lugar.

En segundo lugar cabe resaltar el papel de su eterno rival: el rojo. Desde la época romana, en la industria textil, el rojo ha sido muy popular. La tinta grancé, de color rojizo, era más resistente al lavado y al sol, hecho que la convirtió en pionera hasta el punto que las palabras “colorear” (coloratus) y “rojo” (ruber) fueran sinónimas.

A partir del s.XI aproximadamente, el azul empieza a buscar su lugar en la sociedad occidental. Uno de los motivos es la Virgen María, que si hasta entonces se había asociado con el luto por la muerte de Jesús, (predominando así los colores negros, grises y los tonos más oscuros), en esta época se empezará a asociar en el azul, también gracias a la importancia de las mejoras del pigmento. Así que las clases más influyentes de la sociedad (véase los reyes franceses) adoptaran este color. Y de aquí a que el azul sea el color del emblema nacional.

Bolso de Margaret Thatcher. Azul elaborado en cuero, a medida. Anya Hindmarch.

 Es así como a partir de esta época y en los lugares de una mayor influencia del protestantismo donde el azul empieza a ser el color por excelencia. Un ejemplo: los pantalones vaqueros, originarios de la región del Languedoc. O el caso del judío Levi Strauss, con su modelo de éxito rotundo: sobrio, discreto y utilitario.

Discurso. Margaret Thatcher

Y todo esto para decir que la señora Thatcher nos abre un armario repleto de prendas azules pero dicho de otra forma y desde otro punto de vista. Es cierto que hoy el azul se relaciona con la paz, la tranquilidad, lo espiritual y lo romántico (también en la música blues: melancolía o tristeza). En otras disciplinas vemos también la obra de Yves Klein, marcada por el monocromo de un azul también muy Thatcher: dinámico, fuerte, seguro.

Imágenes de la obra de Yves Klein

La dama de Hierro o la dama de azul, sea como sea ella nos muestra el lado más combatiente de este color, dotándolo de fuerza y de voz, desde los tonos más claros hasta los más fuertes y agresivos. Dejamos de lado la política, lugar donde rojos y azules siguen compitiendo, y nos quedamos hoy sólo con el azul más artístico.

Pretty (erotic) woman.

La moda es un fenómeno social que nace de un doble movimiento: nos iguala y nos diferencia. El juego de la seducción: la moda seduce con su mercancía, sus objetos nos poseen con atributos que realmente no pertenecen a la categoría de objetos sinó que son cualidades de las personas. De la misma forma, el vestido nos expone a una transformación constante, hecho que hace que vestirse se convierta en una negociación a diario con el sistema de la moda.

Nuestra educación hace que sepamos cómo vestirnos según nuestra clase, nuestro género y nuestr protocolo. Así pues la moda se convierte en un lenguaje de comunicación no verbal, puesto que implica siempre un observador a través del cual somos interpretados, pues es evidente que a través del cuerpo nos relacionamos.

A lo largo de los siglos el cuerpo de la mujer se ha mostrado como aquello “deseable”, convirtiéndola en objeto, mientras que el rol del hombre ha sido el de definir a la mujer en relación a él, es decir sujeto: quien hace la acción.

El vestido que camufla el cuerpo natural de la mujer nos lleva hasta Eva: la culpa y el pecado. Por miedo, por temor al cuerpo femenino, el hombre lo ha camuflado. Y de aquí hasta las princesas de Disney de hoy que siguen transmitiendo los mismos valores arcaicos y pasados de moda a las niñas. Hecho que hace que hoy en día ser rubia, delgada, ária o alta sean las preferencias de las jóvenes y mujeres, sino que también lo son de las niñas

De este modo, desde bien pequeños ya sabemos y nos viene marcado el papel de cada uno: los niños azul, las niñas rosa. En el cine, en la tele, en el teatro: las niñas princesas y los niños héroes. Vemos la anécdota de Rapunzel (nombre de la princesa y título de la película de Disey) que cambió su nombre por “Enredada” para aumentar las ventas puesto que los niños se negaban a ir a ver una película “de niñas” o de princesas. En la mayoría de obras para niños y adolescentes, la chica es débil, frágil, tiene el papel pasivo y espera la salvación de su principe azul.

Rapunzel: imagen de la película

Pero también empiezan las niñas a buscar su camino, y así, personajes más masculinos, más activos como el de Hermione en Harry Potter, se convierten en los nuevos modelos para ellas, dejando atrás las Cienicientas. Y es que la sociedad cambia y con ella sus valores: la mujer ahora trabaja, empieza a tener su propia economía, a no ser dependiente de nadie. Algunas marcas como Vivienne Westwood, Céline, Prada o Chanel han intentado ya empezar a liberar la mujer para convertirla en independiente. ¿Se sumarán a la idea todas las marcas, o seguiremos viendo a princesas en las pasarelas? Muy distinta es la imagen de January Jones desnuda para Versace, marca que fomenta la mujer objeto al 100%: ole y ole!

January Jones naked para Versace

Vivienne Westwood Verano 2011

La mujer florero empieza a estar ya pasada de moda pero sin embargo la mujer empieza a aprovecharse de una nueva arma, ya sea para conseguir trabajo o para llegar a cualquier fin: el capital erótico. Según la socióloga Catherine Hakim, el capital erótico, que puede ser innato pero también se puede adquirir, lo forman la elegancia al vestir, el sentido del humor o el ser atractivo. Según las tesis realizadas por Hakim, ser atractivo ayuda a ganar más dinero, a ser más valorado. ¿Es entonces legítimo usar la belleza para avanzar en el trabajo? Bien cierto es que los hombres se reúnen en el gimnasio o jugando al golf…

Es cierto que el más puro feminismo anglosajón condenaría el uso del capital erótico, mientras que los feminismos mediterráneos no lo harían nunca, sostiene Hakim. Estamos de acuerdo: aquí nadie diría no a unas piernas bonitas en la oficina. Así vamos.

Sin embargo mujeres y niñas, nadie dice que no querría tener un buen marido o  ser Pretty Woman por un día. ¿Dónde estan los valores de la mujer, la ética y la moral? Presiento que vamos un poco perdidas…

Fin d’époque

Colaboración especial por @rogeRosich

El mundo de la moda anda murmurado desde hace unos pocos meses de cierto cambio que se empieza a percibir. Algo pasa, algo pasa. Hay quien lo llama crisis. Hay quien, como yo, prefiere llamarlo cambio de ciclo o fin d’époque. Hace unos días naiveye ya nos hablaba de cierto cambio incluso en Custo Dalmau ¡que ya es decir!

Venimos de una exCibeles donde hemos visto diseñadores apostando por tejidos más baratos y por colecciones más comerciales; se terminaron las modelos pavos real en la pasarela. Los diseñadores bajan de los Olimpos de la moda para crear ropa que después puedan vender en colecciones de otras marcas o en las suyas propias, pero en (relativo) low cost. ¿Hacía falta que todo empezara des de fenómenos como H&M y sus firmas invitadas?…

También hemos visto en la última Cibeles… en la Mercedes-Benz Madrid Fashion Week (ya nos dice mucho que la marca que paga vaya por delante de la ciudad…) es como algunos diseñadores ya piensan más en cómo vender sus vestidos que en llevar a cabo sus sueños artísticos de diseño; así vemos que firmas como Ángel Schlesser, Juanjo Oliva o Ailanto tiran por ahí.

Hay quien dice incluso que el porcentaje de top-models asiáticas en las pasarelas ha aumentado considerablemente, y que esto se debería a querer abrir mercados exponenciales (léase la China).

Algo de todo esto empezó, cuál símbolo profético con el desagradable crepúsculo de John Galliano, el gibraltareño más internacional, rey de las pasarelas y de la Haute couture en su barroco paso por la gran casa Dior y su problemático fin.

Su sustituto en la casa Dior, Bill Gaytten, ya hemos visto que crea sin las locas excentricidades de Galliano, sin dejar, pero, una maravillosa haute couture para una haute société digna de Grace de Mónaco o “Jackie de Estados Unidos”.

Christian Dior Primavera Verano 12 París Haute Couture

Las ampulosas plumas y las grandes decoraciones ya sólo para ornamentar las chicas de Victoria’s Secret, que pobres, sin plumas cogerían frío con tan poca ropa y tanto cristal de Swarovski.

Ya veremos que sigue haciendo el Káiser Lagerfeld, que ya piensa en líneas low cost, rebajándose a dejar los altos vuelos de la haute couture.

Toca reinventarse y pluriemplearse, probar cosas diferentes. Innovación y diversidad. Tom Ford hace cine, otros que aún no lo habían hecho se pasan a los perfumes, al arte, a la decoración…

Otro símbolo revelador fue fijarme en que cada vez más los escaparates de tiendas de ropa van perdiendo cierto espectáculo que en las pasadas temporadas vimos. Todos vivimos la crisis económica, todos debemos ser conscientes de ella y las otrora de moda ampulosidades en la imagen y en la presentación deberán cambiar, repensarse. Así que las recién hechas horneadas de estudiantes de escaparatismo ya lo saben: a por el ingenio dentro de lo minimal! Y con esto se habla de una nouvelle vague de la ropa hecha a mano, un regreso a todo lo hecho a mano… ¡Todos a aprender a coser de nuevo!

Elemento interesante a destacar en todo esto son los colores y los tonos. Suele decirse que en situaciones de crisis contextual, ya sea por la economía o por una manca de confianza (mucho de eso hay en el fail económico estructural de nuestro sistema) aumentan las ventas de carmín para los labios. Bien. Quizás esta sea una posibilidad pero también podríamos apostar muy fuerte por las directrices que naiveye lleva cargando desde este blog por los colores suaves, los tonos claros, de los grises a los pastel. Tenemos que hablar de cierta tendencia a simplificar, a aligerar la imagen, a dejar descansar la mirada en tonalidades más suaves.

Keira Knigthley en Atonement. Green Dress

El celebérrimo vestido de Keira Knigthley en Atonement es un ejemplo de vestido fantástico pero muy simple, el modelo de vestidos que la alta sociedad inglesa ideó para las jóvenes que vivieron las Posguerras Mundiales; una época de una gran crisis y de un gran cambio de paradigma (véase también la serie Downton Abbey). Quizás es lo que nos toque vivir ahora mismo, un giro completo de paradigma.

Incluso en la política: se terminaron ya las ministras con trajes de colores, reivindicativas de feminidad y estilo, las mujeres del primer gobierno Zapatero ya quedan muy atrás, ahora la sobriedad de las nuevas (pocas) ministras del gobierno Rajoy. Atrás queda el colorido en las mandatarias (véase Fernández de la Vega), es el turno de la sobria Christine Lagarde y de la anti-estética Angela Merkel, la mujeres de la política internacional del momento.

Angela Merkel

Esta crisis es un bache, pero saldremos de él, y seguramente saldremos mejores porque de algo malo, siempre sale algo bueno. Esperemos que para la moda esta crisis sea también un estímulo de mejora.

cuento n.3: Comme des garçons

Comme des garçons nace en 1969 de la mano de la japonesa Rei Kawakubo, una creadora que irá más allá en el mundo de la moda con su filosofía transgresora, implícita en su marca. Kawakubo nos va a proponer un nuevo concepto de mujer, una mujer que rompe con los estereotipos “con lo normal”, y sus bases seran la asimetría, el negro, los rotos y los descosidos; en conclusión: la deconstrucción del vestido. La distinta concepción de la belleza que se tiene en Oriente, donde lo inacabado, como la vida misma, es lo bello, Kawakubo nos presenta con sus colecciones un culto al feísmo desde nuestro punto de vista occidental: como Prada, no crea para embellecer sino que sus vestidos son una declaración de intenciones.

Sus ejes de reflexión:

1. El cuerpo: cuestiona las formas occidentales de la moda, presenta vestidos con deformidades donde no se supone que deben de estar y formas exageradas.

2. La deconstrucción del vestido como forma de arte.

3. El género: aplicación de rasgos femeninos en trajes masculinos.

No a los tacones, desfiles descalzos, una actitud rebelde (¡pero rentable!), un concepto de hombre más infantil, boutiques como propias obras de arte arquitectónico, son algunos de los rasgos que distinguen Kawakubo del resto de marcas.

Tienda en París, Rue Faubourg Saint Honoré

En 2004 empezaría también con estrategias de la contracultura con las Guerrilla Store, tiendas efímeras en lugares inusuales para la moda. Con una inversión mínima, una comunicación a base de carteles y la primera en utiizar el SMS, se abre así a nuevos mercados. En Barcelona encontramos durante el periodo de un año una de estas Guerrilla Store, y tampoco dejó de sorprender: además del lugar inusual que se escogió para ubicar la tienda, destacamos su packaging: comprases lo que comprases: ¡una bolsa de basura negra sin asas para todos!

Comme des garçons Black, London opening: publicidad en la calle

Cabe remarcar también la creación de la tienda multimarca en Londres Dover Street Market, donde invita a marcas a participar en ella con un único requisito: crear un visual fuera de lo normal. En 2008 nacieron también las mini-tiendas llamadas Pocket, pop-up stores donde se vende básicamente su línea más comercial, la línea Play.

Dover Street Market, London

Watanabe, su primera manoo derecha, y la joven Kurihara, su segunda protegida y un poco la Miu Miu de Comme des garçons, presentan también sus colecciones dentro de su marca; así que la generosidad no le falta, y entre las iniciativas empresariales que no deja de tener en cuenta y el arte de su moda, hay sitio para todos.

Tampoco dejan de sorprender sus colaboraciones con Vuitton y H&M!

Hasta el 11 de febrero en Barcelona, se puede encontrar Comme des garçons en la tienda multimarca Santa Eulàlia (Paseo de Gracia, 93) donde se vende la línea Play y la Shirt Forever, aunque lo importante es el homenaje que hace a los Beatles en Comme des Garçons x The Beatles Collection, coincidiendo con el 40 aniversario de la última grabación del grupo: quizás sea pues un buen motivo para escaparse a ver como nos sorprende!

Comme des garçons: The Beatles Collection