El Diablo viste de rayas

Todo parece sonrisas, trajes de baño del siglo pasado, todo muy vintage y todo muy a la última cuando hablamos de las rayas. Las rayas como el estampado que nunca falla, que nunca falta, que nunca cansa, que nunca aburre. Pero nos tenemos que remontar a la Edad Media para entender el significado de este estampado que confunde la realidad, que se hace visible y que llama más la atención que uno de liso.

Michel Pastoreau teorizó sobre ellas en su libro The Devil’s Cloth, en donde ya solo por el título vemos que nada bueno se presiente. Cabe destacar que las rayas en el s.XIII fueron prohibidas a los Carmelitas por el papa Alejandro IV, que las rayas eran un símbolo del diablo, del enemigo, de las prostitutas, de la marginación. Hasta que fueron “revalorizadas” en Estados Unidos como símbolo de liberación, no fueron reincorporadas otra vez en Francia, en donde se habían visto con malos ojos durante tantos siglos. Clicando aquí podéis saber más detalles de esta inquietante historia : )

A día de hoy, las rayas siguen vivas. Recuperadas en el s.XX en tres estilos: higiénico (pijamas y ropa íntima), festivo (juguetes y ropa infantil) y náutico (incorporado rápidamente en la indumentaria playera) a día de hoy parece que aún encontramos una mezcla de estos tres estilos. El carácter más dolly y naif está de moda y nos ofrece vestidos hasta la rodilla, manga corta y cuello redondo, combinando el lado más infantil con el playero. Vestidos largos, camisetas básicas, las rayas están en todos lados y parece que no tienen intención de irse.

Veamos algunas de las propuestas para esta primavera/verano.

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El rosa de Merkel

Por Roger Rosich

La canciller alemana Angela Merkel acudió este fin de semana a Camp David en Estados Unidos vestida de color rosa palo para encontrarse con el presidente Obama y con el resto de miembros del G8 en un encuentro de carácter informal donde se pudo ver a David Cameron sin corbata o al nuevo presidente francés haciendo amigos nuevos.

¿Rosa palo Angela Merkel? Pues sí. Hay quien ya lo ha visto como una buena señal para el futuro de Europa, un color menos “austero” y más fresco. Pero la verdad es que es un color que no pega mucho con la canciller y su desaliñado vestuario de científica gris puesta a política. Y más, acostumbrados como nos tiene a sus trajes chaqueta de colores mortecinos, su look descuidado, su corte de pelo vulgar… realmente una chaqueta rosa y unos pantalones blancos resultan chocantes.

Con igualdades y diferencias está el caso de Dilma Rousseff, presidenta todoterreno del Brasil, que como Merkel es una mujer de trabajo y despacho, siendo economista pero política de sangre y profesión. Durante la campaña electoral cambió su look del todo: el peinado, el maquillaje, el vestuario… creó un nuevo perfil atractivo, siguiendo la estela de Michelle Bachelet, la primera mujer presidente de Chile. Lleva el timón de su país con la misma celeridad que Merkel con el Titánic europeo, sus carácteres austeros y duros se parecen, pero Rousseff ha querido dar una mejor imagen a su cargo.

Christine Lagarde, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, a diferencia de Rousseff o Merkel, es un claro ejemplo de estilo y buen gusto personales, un estilo personal, sobrio, coherente, chic. Refinamiento francés de una dama que viste de traje chaqueta pero que sabe añadir puntos de estilismo en su armario. Madame Lagarde, sea en París o en Nueva York da un aire distinguido a la economía. Una sabia elección después del soez Strauss-Kahn.

Hillary Clinton, la discreción de una dama que viaja continuamente por todo el mundo, en su cargo de secretaria de Estado de los EUA: simples trajes chaquetas que tanto le pueden servir para horas y horas de viaje en avión, para asistir a cumbres internacionales o para visitar tropas en Afganistán.

Dicen que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se cambia de ropa dos o tres veces al día, quizás sea porque no quiere que piensen que siempre viste igual, pues desde la muerte de su marido, Néstor Kirchner, no se ha quitado el luto. Un luto riguroso que le dado mucho rédito electoral, en un país que la ha entronizado como reina heredera del peronismo de Evita.

Yulia Timoshenko, otrora primera ministra de Ucrania, y ahora degradada política y físicamente en la cárcel por abuso de autoridad y corrupción, supo también muy bien cómo ganarse a su país con un look personal y de aire tradicional, llevando toda su melena recogida en una típica trenza popular.

Para poder y esencia del territorio el de Esperanza Aguirre que en aquella fiesta de Telva llevó un vestido de Agatha Ruiz de la Prada que era una descomposición de la bandera de la Comunidad de Madrid, de la cual ella es presidenta. Orgullo patrio rutilante… Si algún día Angela Merkel hace lo mismo con la bandera alemana, entonces sí que pueden sonar las trompetas: el fin de la crisis puede ser cerca… y el Apocalipsis también.

Old/New: capri pants

No hay nada de nuevo: pantalones pirata. Suenan mucho mejor cuando los nombramos “capri pants” y cuando sabemos que fueron también un descubrimiento en el mundo que alguien tenía que hacer, aunque hoy nos parezcan una cosa “de las de siempre”.

Y es que la creadora de los capri pants tiene nombre y apellido: fue la diseñadora Sonja De Lennart, en 1948. Rápidamente su nuevo modelo tres cuartos se puso de moda entre las estrellas de la televisión, hecho que los difundió más rápido entre la sociedad.

Vemos el caso de Mary Tyler Moore, que en la serie The Dick Van Dyke Show los llevó convirtiéndose así en un modelo a seguir para muchas mujeres. Y de aquí a Audrey Hepburn, Brigitte Bardot o Jackie Onassis, se convirtieron en modelos de moda de capri pants.

Esta tendencia que hoy nos llega en colores pasteles y flúor, vemos pues que ya tiene sus años de recorrido en el mundo de la moda. Hoy destacan los modelos de Isabel Marant con Kate Moss, pero también los vemos en los grandes eventos o substituyendo hasta a los vestidos, como en Anne Hathaway, que los luce de una forma desenfadada y juvenil.

Combinados con unas bailarinas, unas chanclas, o cualquier zapato plano, nos darán un look informal pero cuidado a la vez : ) ¿Tú cómo los combinas?

Sonja De Lennart

Mary Tyler Moore

Audrey Hepburn

Brigitte Bardot

Kate Moss for Isabel Marant

Kate Moss for Isabel Marant

Anne Hathaway

Dictaduras y moda

por Roger Rosich.

Hoy terminamos con este ciclo de posts sobre historia y moda, algo distinto de lo que estamos acostumbrados a ver.

En la ciudad de Ratingen, al oeste de Alemania, hay un Museo de la Industria en el que se puede ver desde hace poco y hasta el 2013 una muestra de la moda alemana en tiempos de los nazis; en ella se pueden ver cien trajes auténticos de la época y centenares de complementos.

Bajo el título “Gloria y horror: Moda durante el Tercer Reich” se reúnen desde vestidos de noche hasta ropa común diaria, como también vestuario de trabajo, entre otras prendas. El punto de partida de la exposición son los años 30 y llega hasta la posguerra, descubriendo al visitante que el vestuario durante el Nazismo va más allá del estereotipado uniforme. Se muestra todo tipo de ropa de lo más usual y común, de la más elitista a la más simple, de los militares pero también de las amas de casa o de los niños.

La relación concreta de la moda con el nazismo fue experimental, pues también mediante la vestimenta querían formar un “gusto nacionalsocialista”. Y después de la Segunda Guerra Mundial la moda también pasó su “desnazificación”: y toda la ropa insignia del régimen desapareció, con todas sus cruces gamadas.

Una figura importante del Nazismo en relación a la moda fue Magda Goebbels, esposa de Joseph Goebbels, mano derecha de Adolf Hitler y responsable de comunicación del Reich. Magda Goebbels ejerció en cierta medida de primera dama de Alemania, al ser soltero el Führer. Y es que esta señora era todo un referente nacional, era la mujer ejemplar, el modelo a seguir. Fanática del régimen, esposa y madre ejemplar, también gustó de la mejor moda y fue un referente nacional de estilo femenino durante el poder nazi.

Magda Goebbels

Observando los regímenes fascistas de principios del siglo XX vemos que no abundaron las imágenes de grandes damas al lado de los dictadores. Tanto en el caso alemán como en el italiano, la figura del líder iba solo, en Italia por la brusquedad militar del Duce, y en Alemania por la caracterización casi de Dios del Führer, único e inalcanzable. Sí es cierto que tanto Adolf Hitler como Benito Mussolini tuvieron sus acompañantes pero en ningún caso tuvieron mucho relieve. La compañera de Hitler fue Eva Braun, su secretaria y amante que le acompañó hasta el final. Y el caso de Mussolini es más largo pues por su vida pasaron muchas mujeres, como sus dos esposas y sus muchas amantes. Ninguna de ellas fue un referente para la moda.

En España el matrimonio Franco sí fue un retrato fijo del poder de la dictadura. Doña Carmen Polo de Franco fue una especie de madre de la nación al lado del padre de la patria, el general Franco. Carmen Polo, como Magda Goebbels en Alemania, representaba los valores del régimen: la bondad de la familia, la devoción al marido, el amor al régimen… y en caso español: la devoción católica más íntegra. La mujer del Generalísimo es recordada por su gusto religiosamente católico y español: por la peineta y la mantilla negra y por sus joyas, especialmente los collares de perlas, que acumulaba con locura, pasando a ser conocida como “la Collares”. Aunque el gusto y la estética de aquella España era de lo más rancio y gris, en contraste al impecable estilo nazi.

Carmen Polo de Franco

En el Reino Unido el fascismo nunca consiguió el poder, pero durante los años anteriores a la II Guerra Mundial la corriente inglesa tuvo bastante importancia. Su líder, Oswald Mosley, estuvo casado con Diana Mitford, hija del barón Redesdale. Diana, con su hermana Unity, fueron las mujeres insignia del movimiento en el Reino Unido. En ellas se fijaba cualquier mujer fascista pero también toda la sociedad inglesa; y en sus otras hermanas también, pues fueron las seis hermanas de moda de la Inglaterra de entre guerras. Unity Mitford fue amiga y consejera del mismo Hitler.

Y con ellas habría otra mujer en relación al fascismo inglés. Wallis Simpson, la divorciada americana por culpa de la cual Eduardo VIII abdicó. Una vez casados fueron duques de Windsor y también fervientes admiradores de Hitler, al cual conocieron, como también tuvieron amistad con los Mosley-Mitford.

Wallis vestía de grandes firmas de moda, como Schiaparelli, pues era una gran amante de la moda.

Diana, Unity y Nancy Mitford

Wallis, duquesa de Windsor, con el famoso vestido de Schiaparelli

Un ejemplo importante tanto como interesante es la Argentina de la dictadura de Juan Domingo Perón y sus dos esposas, relevantes por su estilo, la diva Evita Duarte, e Isabelita de Perón, las dos con potencial presidencial bien aprovechado por el régimen peronista.

De María Antonieta a Josefina

Por Roger Rosich

Este mes de marzo se presentó en la Berlinale el film Les adieux à la reine del director francés Benoît Jacquot, que ha puesto a hacer de reina María Antonieta sexy, caprichosa y lesbiana a Diane Kruger. La película obtuvo algunas nominaciones, aunque el tema estuviera ya colmado con la versión del personaje que hizo Sofía Coppola, protagonizada por Kirsten Dunst, donde se nos presentaba a una María Antonieta frívola hasta la irreverencia; y es que la Revolución Francesa llenó de rumores i críticas negativas a la reina que decapitó y todo en conjunto se transformó en mito.

Sí, es cierto que la reina cultivó la vida más Rococó imaginable, que gustó tanto de la moda más ostentosa como de imitar la vida rural en la villa campesina recreada para ella en Versalles, y sí, María Antonieta quizás sí fue una especie de primera gran amante de la “moda”.

Rose Bertin fue seguramente la primera Madame Chanel de la Moda en mayúsculas, ella fue la sombrerera y modista de la famosa reina francesa y “revolucionó” el armario de esta. Sus pelucas inmensas, sus sombreros llenos de adornos, sus vestidos que empezaban a mostrar los tobillos, los corpiños que realzaban el pecho, los vestidos vaporosos y sin miriñaque que se llamaban “robe chemise” y que para la aristocracia del momento era casi ropa para dormir…

En este retrato se la ve con “robe chemise”, cosa que supuso un escándalo y se tuvo que pintar un vestido más adecuado a su posición y época, como este:

Con la Revolución Francesa la cabeza de María Antonieta rodó por el suelo, y sin peluca.

El punto final y culminante del proceso revolucionario llegó con el ascenso al poder del general Bonaparte que se autocoronó emperador.

Napoleón Bonaparte estaba casado con la vizcondesa Josefina de Beauharnais, que siendo emperatriz fue todo un salto por lo que la moda respecta, un cambio de época totalmente en la persona de la cabeza coronada femenina. Con Josefina se impondría el Estilo Imperio (del Imperio Napoleónico), que curiosamente venía en gran parte de la ropa de los ciudadanos republicanos, de dejar atrás el gran vestuario de los Borbones y los aristócratas en Versalles. El Estilo Imperio de claras resonancias clásicas griega y romana, como el modelo de toda aquella sociedad francesa que con la Revolución buscó el modelo republicano de la antigüedad con la que se quiso equiparar; así mismo Napoleón al llegar al poder quiso ser el césar. También en el arte la época tendía al neoclasicismo, después del rosáceo y rollizo Rococó.

Napoleón sólo tuvo un hijo que murió joven, pero los dos hijos de Josefina y su primer marido fueron príncipes del Imperio y se casaron como tal y de su descendencia siguió la estirpe napoleónica que divulgó el estilo imperio por las monarquías de Europa con las que se relacionaron.

Josefina vestida con un simple y vaporoso vestido de corte imperio

El hijo de Napoleón no era hijo de Josefina. Al no poder tener descendencia del emperador, este se separó de ella y se volvió a casar llevando a cabo una alianza de más interés para su política, pues fue con una archiduquesa de Austria, María Luisa, que aunque su tía-abuela muriera decapitada por la Revolución pasó a ser la esposa ideal para Napoleón. María Luisa, como emperatriz, se adaptó al Estilo Imperio, que pronto arraigaría en las otras cortes europeas.

La emperatriz María Luisa con el heredero de Napoleón

El 1814 el imperio napoleónico terminó y Francia dejó atrás la Revolución, la República y el Imperio y devolvió la corona a los Borbones, en la persona de Luis XVIII. Este y más intensamente su hermano y heredero Carlos X, supusieron una firma contrarrevolución, devolviendo a Francia en gran parte al Antiguo Régimen.

Las esposas de Lluís XVIII y Carlos X vivieron aun con la moda de Versalles, la del Antiguo Régimen, pero ninguna de las dos llegó a ser reina porqué habían muerto en el exilio. La corte de los restaurados Borbones, pero, fue una corte con dos grandes mujeres, las dos nueras de Carlos X, por un lado la esposa de su heredero, María Teresa de Francia, la única hija superviviente de Luis XVI y María Antonieta, y por otro la temperamental italiana Carolina de las Dos Sicilias, esposa de su segundo hijo y que en el futuro lideraría una revuelta para poder coronar a su hijo rey de Francia.

Aunque princesas partidarias de un régimen monárquico a la antigua usanza, las dos vistieron modernamente, siguiendo la evolución de moda y corte del estilo imperio. La Contrarrevolución no fue posible en la moda.

Carolina de las Dos Sicilias.

Cómo llevar una corona

Por Roger Rosich

(Prescripción. Escuchar mientras se lee: http://www.youtube.com/watch?v=moL4MkJ-aLk )

Este 2012 la reina de Inglaterra cumple 60 años en el trono, y en el caso inglés sí puede decirse que luciendo las joyas de la corona. 60 años durante los cuales Isabel II ha fijado un referente para las monarquías del siglo XX y XXI, un referente en el fondo y en las formas, aunque la monarquía tiene mucho de apariencia y la del Reino Unido lo ha llevado siempre a su zenit.

Isabel II es, por lo que a la moda respecta, una reina “canónica”, que viste con corrección, elegancia, sencillez y con denotación de soberanía, ella es la reina y viste lo justo para demostrar que no le hace falta lucir más joyas o mejores vestidos para serlo y representarlo. Habrá quien le parezca un estilo antiguo, pero es “el estilo”, es la reina de Inglaterra y no va a vestirse de un modo que no encaje con su realeza y su personalidad, hay una coherencia perfecta y esto la hace aún más canónica.

Con ella, las reinas de España, Holanda o Bélgica han sabido conseguir también este cariz.

El canon en la moda es algo complejo, y si en las tendencias generales de hoy no se podría aplicar de ninguna de las maneras, si se puede con este estamento superior que es la monarquía. Así podemos ver claros antecedentes en la monarquía inglesa, exponente y referente de monarquía donde las haya.

Los reinados de las dos herederas del célebre Enrique VIII Tudor, María I e Isabel I, marcaron una especie de punto medio en el entrante siglo XVII. María I es el ejemplo de católica puritana, la esposa ideal para Felipe II de España, y su vestuario alla española así lo refleja en sus retratos. Mientras que Isabel I lució un look digno de la época a la que dio nombre, la gran época de Shakespeare, la ampulosidad de corte del primer barroco. Siendo hermanastras el contraste entre sus vestuarios en sus retratos es espectacular. Dos cánones totalmente alejados. ¡Qué decir del vestuario de la reina Isabel: del miriñaque, de los estampados, del escote, de las joyas…!

María I

Isabel I

De Inglaterra daré el salto al otro lado del Canal y me fijaré en los Países Bajos, dónde llevan ciento veintidós años con una monarquía femenina, que pasa de madre a hija, sin sucesores masculinos, empezando con Guillermina I el 1890, después su hija la reina Juliana I, y desde 1980 en la persona de Beatriz I. Un siglo de mujeres coronadas hace de Holanda un referente de país que observar para cómo fijar un canon de moda de una testa coronada.

La reina Juliana

La reina Beatriz

Ya veremos cuál será el canon del futuro para las cabezas coronadas…

Reinas, majas y devotas

Colaboración de Roger Rosich

 Si la semana pasada hablaba de la moda en la corte española hasta finalizar el siglo XVII con los últimos soberanos de la casa de Austria, esta semana cerraré el tema con los Borbones que llegaron al siglo XVIII trayendo la moda y la ostentación francesa a la corte de Madrid.

El primer monarca Borbón de España, Felipe V, era en definitiva un nieto de Luis XIV, cuya corte supuso el zenit de la moda cortesana en la vida de Versalles. Felipe, duque de Anjou, siendo rey de España trajo consigo el modelo de corte francés y con ello el modelo ampuloso de moda del Barroco al Rococó: grandes pelucas empolvadas, miriñaques inmensos, pecas falsas, corsés más estrechos, grandes escotes, zapatos elegantes, perfumes y maquillaje. El atuendo de los monarcas pasaba a ser algo muy importante. Vestir al rey o a la reina pasaba a ser todo un evento.

La segunda y ambiciosa esposa de Felipe V, Isabel de Farnesio, sería el claro ejemplo de esto.

La reina Isabel de Farnesio por Van Loo

Este modelo incluso llegó a extremos propios del microcosmos versallesco: el exagerado caso de Luisa Isabel de Orleans, esposa del primer sucesor de Felipe V, Luis I, que a la vez que iba perdiendo la cordura hacía cosas como desnudarse por los patios del palacio real… Una moda nudista sin tapujos ni vestuario, aunque si con peluca empolvada.

Las cortes de Fernando VI y Carlos III y sus respectivas esposas, Bárbara de Braganza y María Amalia de Sajonia, siguieron el mismo ritmo de gran corte Europea del XVIII.

El reinado de Carlos IV fue el de la modernidad, el del cambio de régimen de la moda, con el adiós a las pelucas. Fue el efecto de la Revolución Francesa: que le corten la cabeza a tu primo en París te hace dudar de la importancia de llevar peluca empolvada… La Revolución, la política en manos de burgueses, el Imperio Napoleónico interviniendo España (Napoleón sabía más que Merkel)… Los tiempos cambiaban. Así vemos retratos de Carlos IV con peluca, pero también de ya mayor, sin; y su heredero, Fernando VII, ya no llevaría.

Pero todo empezó de manos de la reina, esposa de Carlos IV, María Luisa de Parma, y su gusto por la moda de la villa de Madrid: María Luisa vistió como el pueblo, con sus manteles de manila. La reina pasaba a ser una maja más, como las de Goya, el majismo cañí más castizo en el Palacio Real. Y su hijo, el rey Fernando VII, compartiría este gusto, pero con unas esposas (se llegó a casar cuatro veces) a las que no siempre gustó este estilo tan madrileño.

La reina María Luisa por Goya

El matrimonio compuesto por Isabel II (heredera de Fernando VII) y su primo Francisco de Asís de Borbón fue muy interesante en lo que a tendencias respecta. La reina Isabel siguió el gusto de su abuela y de su padre (que casi no conoció) por la moda del pueblo madrileño, es decir, vestir de mantel y peineta siempre que podía, combinando esto con un vestuario suntuoso para las grandes ocasiones y otro más triste y humilde propio de su gran devoción católica. Mientras tanto, su marido y primo, que ya entonces todo el mundo sabía que era homosexual, fue un apasionado de la decoración y de la moda francesa y británica por lo que hace a los trajes y al buen vestir. Isabel decía que su marido llevaba más encajes que ella…

Con Alfonso XII (heredero de Isabel) la corte será más sobria, casi británica (él estudió en el Reino Unido), dado el perfil firme, responsable, discreto y apesadumbrado del monarca, y por su puritana segunda esposa austríaca, María Cristina de Habsburgo-Lorena, que enviudó pronto y ocupó la regencia de su hijo Alfonso XIII. La corte de la regencia sería una corte de damas de luto, vistiendo una sobria moda victoriana, rezando el rosario.

Alfonso XIII se casó con Victoria Eugenia de Battenberg, que trajo consigo la refinada moda eduardiana británica.

Los reyes Isabel II i Francisco de Asís de Borbón

Vestuario propio de la reina regente María Cristina

Y del reinado de Alfonso XIII al de Juan Carlos I…

Entre el luto y la moda

A partir de hoy y durante unos cuantos jueves, the *naive eye contará con las colaboraciones de historia&moda por Roger Rosich.

¡Aquí os dejo con la primera!

Colaboración de Roger Rosich

A lo largo de la historia de España la moda no ha sido muy presente en la más alta institución del estado: la monarquía. Dejando atrás la larga y desoladora Edad Media podemos asegurar que este periodo por lo que hace a la moda duró mucho más en la península Ibérica, donde el Renacimiento y la vida cortesana (es decir, vida social con cierta moda) brillaron por su ausencia.

Salvo en algunos casos como la pequeña corte valenciana de la viuda de Fernando el Católico, Germana de Foix (1488 – 1538). Sobrina de Luis XII, rey de Francia, Germana sería una pequeña excepción sin mucho relieve en el contexto español, siendo la primera dama de la realeza “española” en mantener una verdadera corte renacentista, vistiendo a la moda francesa, con vestidos aterciopelados con diseños estampados modernos, con gorgueras a la francesa y los primeros pequeños miriñaques.

Germana de Foix

En el sobrio periodo de “los Austrias” se acentúa la relación con la moda de la corte española, pero la moda solo sería posible intercalada entre luto y luto. Las muertes de reyes, reinas o hijos aún pequeños marcaban una corte enferma de muerte y apartaba de ella toda intención de vestir a la moda. Ejemplo de ello son dos princesas francesas, de tristes destinos la dos y de nombre Isabel. La primera sería la tercera esposa de Felipe II, Isabel de Valois (1546-1568), hija de Enrique II de Francia y de Catalina de Médicis. Sería la esposa más querida del gélido monarca español, muriendo joven después de intentar dar a luz a un heredero que no llegó.

Isabel de Valois, por Sofonisba Anguisola

La otra princesa francesa fue Isabel de Borbón (1602-1644), medio-sobrina de la anterior, hija de Enrique IV y de María de Médicis. Se casó con Felipe IV y también murió en el intento de dar un heredero al trono español. Las dos crecieron en una corte con madres reinas provenientes de la ampulosa y muy elegante corte florentina y en una corte de París que venía de un brillante tardo-Renacimiento y que estaba sentando los precedentes para la vida versallesca de Luis XIV. En sus retratos podemos ver que van más allá del típico negro exigente y las gorgueras, vemos estampados, lucen modernos looks en el tocado del peinado, y un mayor y elegante uso de las joyas. Con ellas se instauró el uso del corsé triangular y nuevas piezas de ropa interior.

Dos fantásticos vestidos de la reina Isabel de Borbón, el primero de pintor anónimo y el segundo por Diego Velázquez

Después de la segunda Isabel, Felipe IV se casaría con su sobrina, Mariana de Austria (1634-1696). La impertérrita y devota madre y regente de Carlos II, último Habsburgo. Mariana de Austria es la famosa dama del peinado y el miriñaque exagerados que un día pintó Diego Velázquez, demostrando un punto álgido de la moda cortesana exagerada y opulenta de una España barroca con mucho de apariencia. La misma reina Mariana, al enviudar y ocupar la larga regencia de su demente hijo, Carlos II, instauró su corte de inquisidores y obispos, vistiendo ella hábito de monja, y siendo el ejemplo más rutilante de la oscuridad fija de una corte sin mucha más moda que el negro de un luto que no terminaba nunca.

Mariana de Austria, por Diego Velázquez

Mariana de Austria, viuda, por Claudio Coello

Dr.Martens o la evolución de un icono.

No sé hacia donde vamos, pero es cierto que el mundo del e-commerce está cada vez haciéndose más grande y evolucionando a pasos que aún nos cuestan de seguir. Hoy os quería hablar de la famosa (y rebelde) firma de zapatos Dr.Martens que, si bien es cierto que nunca las había visto como algo cercano a mí, ahora hay varios motivos por los que quisiera hablar de ellas.

Pues bien, os hablo hoy de esta marca porque desde el pasado miércoles se encuentra en Vente-privee, hecho que no sé por qué, quizás ya me debería ir acostumbrando, me sorprendió. Y me sorprendió porque para mi Dr.Martens era sinónimo a carrer Tallers en Barcelona, a skinhead o a “fuerasdelanorma”.

Desde las primeras botas, que salieron el 1 de abril de 1960 creadas por Klaus Märtens, partícipe como doctor en la Segunda Guerra Mundial, fueron creadas después de que el doctor se lesionase el tobillo, y empezara así a buscar un calzado más cómodo y sujeto a este. La amortiguación del aire fue su primer cambio en el zapato. Pero su éxito no llegó hasta que se unió con Funck y crearon unas suelas más duraderas. (Las principales ventas eran para amas de casa!)

Hasta que R. Griggs Group Ltd. compró la marca en 1959, no se registró su nombre ni se dio a conocer el nombre de las suelas como “Airwair”.

Cuesta imaginar, que este primer modelo (el de 1960 fue en rojo cereza y con cuero de napa) fuera en los años sesenta el look más habitual en skinheads y punks. Pero a la vez es inconcebible la imagen de estos sin las botas Dr.Martens. El icono que ha sabido defenderse y encontrar a su público, que nunca ha dejado de fallar ni ha cambiado sus principios.

A pesar del look concreto y definido que transmite el zapato, quiero sin embargo enfatizar su evolución: sus estampados (ahora encontramos flores), sus modelos (sandalias, manoletinas…) o hasta sus tejidos (¿ante?). Todos los modelos siguen la esencia o el alma de Dr.Martens, pero evolucionan para llegar a un público más ancho. Me pregunto si sabrán cuando decir “basta”, sin que se les vaya de las manos..!

Pero es cierto que no solo los obreros de las fábricas, o los representantes de las subculturas como el punk o el grunge las han llevado…A día de hoy están llegando a mucha más gente, venden a nivel mundial por internet, y celebrities y artistas las han llevado. Hasta las bloggers las muestran en su blog, como vimos hace poco en el blog de Dulceida, y como vemos, hay muchas formas de llevarlas, han vuelto, o mejor dicho nunca se han ido, y siguen siendo una tendencia en continua renovación, que se actualiza sin perder sus principios.

La actriz Sarah Roemer.

La cantante de Noisettes

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Pantone histórico: el azul.

Ya lo hicimos con el negro, y hoy le toca al azul. En vista del gran éxito de La dama de hierro, con Meryl Streep interpretando a Margaret Thatcher, y del color azul de sus vestidos que tanto han dado que hablar, vamos a hacer un resumen de lo que ha representado este color a lo largo de la historia.

Imagen de la película The Iron Lady

El estudio que Michel Pastoreau hizo acerca de la psicología del color azul nos ayuda. De la Grecia y Roma Clásicas, en donde el azul era un color casi desagradable, hasta el día de hoy, que el azul es el color favorito de los europeos, algo ha tenido que pasar. Pues bien, el azul es en la actualidad uno de los colores que más se emplea en símbolos de organizaciones de ámbito nacional, como las Naciones Unidas, la Unesco o la Unión Europea. Esto en primer lugar.

En segundo lugar cabe resaltar el papel de su eterno rival: el rojo. Desde la época romana, en la industria textil, el rojo ha sido muy popular. La tinta grancé, de color rojizo, era más resistente al lavado y al sol, hecho que la convirtió en pionera hasta el punto que las palabras “colorear” (coloratus) y “rojo” (ruber) fueran sinónimas.

A partir del s.XI aproximadamente, el azul empieza a buscar su lugar en la sociedad occidental. Uno de los motivos es la Virgen María, que si hasta entonces se había asociado con el luto por la muerte de Jesús, (predominando así los colores negros, grises y los tonos más oscuros), en esta época se empezará a asociar en el azul, también gracias a la importancia de las mejoras del pigmento. Así que las clases más influyentes de la sociedad (véase los reyes franceses) adoptaran este color. Y de aquí a que el azul sea el color del emblema nacional.

Bolso de Margaret Thatcher. Azul elaborado en cuero, a medida. Anya Hindmarch.

 Es así como a partir de esta época y en los lugares de una mayor influencia del protestantismo donde el azul empieza a ser el color por excelencia. Un ejemplo: los pantalones vaqueros, originarios de la región del Languedoc. O el caso del judío Levi Strauss, con su modelo de éxito rotundo: sobrio, discreto y utilitario.

Discurso. Margaret Thatcher

Y todo esto para decir que la señora Thatcher nos abre un armario repleto de prendas azules pero dicho de otra forma y desde otro punto de vista. Es cierto que hoy el azul se relaciona con la paz, la tranquilidad, lo espiritual y lo romántico (también en la música blues: melancolía o tristeza). En otras disciplinas vemos también la obra de Yves Klein, marcada por el monocromo de un azul también muy Thatcher: dinámico, fuerte, seguro.

Imágenes de la obra de Yves Klein

La dama de Hierro o la dama de azul, sea como sea ella nos muestra el lado más combatiente de este color, dotándolo de fuerza y de voz, desde los tonos más claros hasta los más fuertes y agresivos. Dejamos de lado la política, lugar donde rojos y azules siguen compitiendo, y nos quedamos hoy sólo con el azul más artístico.