Pantone histórico: el azul.

Ya lo hicimos con el negro, y hoy le toca al azul. En vista del gran éxito de La dama de hierro, con Meryl Streep interpretando a Margaret Thatcher, y del color azul de sus vestidos que tanto han dado que hablar, vamos a hacer un resumen de lo que ha representado este color a lo largo de la historia.

Imagen de la película The Iron Lady

El estudio que Michel Pastoreau hizo acerca de la psicología del color azul nos ayuda. De la Grecia y Roma Clásicas, en donde el azul era un color casi desagradable, hasta el día de hoy, que el azul es el color favorito de los europeos, algo ha tenido que pasar. Pues bien, el azul es en la actualidad uno de los colores que más se emplea en símbolos de organizaciones de ámbito nacional, como las Naciones Unidas, la Unesco o la Unión Europea. Esto en primer lugar.

En segundo lugar cabe resaltar el papel de su eterno rival: el rojo. Desde la época romana, en la industria textil, el rojo ha sido muy popular. La tinta grancé, de color rojizo, era más resistente al lavado y al sol, hecho que la convirtió en pionera hasta el punto que las palabras “colorear” (coloratus) y “rojo” (ruber) fueran sinónimas.

A partir del s.XI aproximadamente, el azul empieza a buscar su lugar en la sociedad occidental. Uno de los motivos es la Virgen María, que si hasta entonces se había asociado con el luto por la muerte de Jesús, (predominando así los colores negros, grises y los tonos más oscuros), en esta época se empezará a asociar en el azul, también gracias a la importancia de las mejoras del pigmento. Así que las clases más influyentes de la sociedad (véase los reyes franceses) adoptaran este color. Y de aquí a que el azul sea el color del emblema nacional.

Bolso de Margaret Thatcher. Azul elaborado en cuero, a medida. Anya Hindmarch.

 Es así como a partir de esta época y en los lugares de una mayor influencia del protestantismo donde el azul empieza a ser el color por excelencia. Un ejemplo: los pantalones vaqueros, originarios de la región del Languedoc. O el caso del judío Levi Strauss, con su modelo de éxito rotundo: sobrio, discreto y utilitario.

Discurso. Margaret Thatcher

Y todo esto para decir que la señora Thatcher nos abre un armario repleto de prendas azules pero dicho de otra forma y desde otro punto de vista. Es cierto que hoy el azul se relaciona con la paz, la tranquilidad, lo espiritual y lo romántico (también en la música blues: melancolía o tristeza). En otras disciplinas vemos también la obra de Yves Klein, marcada por el monocromo de un azul también muy Thatcher: dinámico, fuerte, seguro.

Imágenes de la obra de Yves Klein

La dama de Hierro o la dama de azul, sea como sea ella nos muestra el lado más combatiente de este color, dotándolo de fuerza y de voz, desde los tonos más claros hasta los más fuertes y agresivos. Dejamos de lado la política, lugar donde rojos y azules siguen compitiendo, y nos quedamos hoy sólo con el azul más artístico.

Pantone histórico: el negro.

La historia del negro empieza en el s.XV, como símbolo de poder, inteligencia, trabajo o humildad. Los primeros ministros o banqueros fueron los que empezaron a llevarlo como símbolo del resultado de su trabajo: el dinero, puesto que el negro era un color muy costoso. Debemos tener en cuenta que el rey se caracterizaba por el rojo, así que el negro supuso una ruptura con éste: una muestra de los representantes de la burguesía.

Governors of the Wine Merchant's Guild, Ferdinand Bold. Mediados s.XVII

Si bien puede parecer el color del poder por su rigidez o seriedad, el negro destacó por resaltar las manos y la cabeza, más claras, símbolos del trabajo y de la inteligencia respectivamente.

Tampoco debemos olvidar el factor imitación. En la corte de Felipe III, Felipe el Bueno, duque de Borgoña, éste vistió de negro-luto por la muerte de su padre, hecho que la corte imitó sin cuestionarse el por qué. El factor imitación es el predominante en la Corte – con el caso llevado al extremo de Versailles.

Felipe el Bueno, 1450

En la República de Venecia, fue también uno de los primeros lugares donde el negro se usó más, por el Duce y sus comerciantes. Estos hechos no son más que una muestra de la nueva concepción del vestido como expresión personal y de estatus: ¡lavoro, lavoro e lavoro!

En España se difunde el negro gracias a Carlos V, educado por Borgoñes. La austeridad que representará este color en esta época, se convertirá más adelante en el negro Balenciaga.

Tiziano, Carlos V sentado, 1548

Cristóbal Balenciaga, 1951. vestido de noche. satén negro

En el s.XVIII, era de la Ilustración, el traje a la inglesa, austero y cómodo, de colores oscuros, hecho de paño y piel, pasa a ser el referente de moda masculina, mientras que el modelo femenino de referencia sigue en Francia. El traje del “new man” se convierte en una tendencia a seguir muy marcada. Es la nueva moda del hombre de ciudad, la nueva vida fuera de la corte marcada por los ideales calvinistas o del protestantismo; una mentalidad productiva y trabajadora que obliga al hombre a moverse y trabajar fuera de casa, eco como la moda empieza a responder a una funcionalidad.

El dandismo de Brummell. Wharton, Wits and Beaux of Society, 1861

Así Beau Brummell, el primer dandy, revolucionó la moda de Inglaterra de la manera más insospechada: el traje oscuro y sus complementos indispensables como la cravata. Nada más. El negro entre la multitud de colores sería pues el más destacado para la vista.

Con la misma idea de funcionalidad, así Coco Chanel, en el s.XX, hace del negro su material de trabajo. El color monacal del uniforme de su escuela, donde vivió como huérfana durante su infancia, marcó el resto de su vida.

Coco Chanel: ella misma su mejor imagen de marca.

El complemento resalta siempre sobre el vestido negro, austero, cómodo, de punto, ágil. Hasta hoy Karl Lagerfeld mantiene esta imagen Blanco/negro manteniendo así viva la esencia de Chanel.

Chanel, prefall 2012

Y el referente sigue y sigue hasta convertirse en la base de otras marcas como Calvin Klein donde el juego blanco/negro está siempre presente.

Calvin Klein primavera-verano 2011

Y el clásico nunca falla, así que siempre hay alguien que apuesta por él.

Anthony Vaccarello, primavera-verano 2012.

Así que si después de más de cuatro siglos, el negro es tendencia, es un modelo a seguir que nunca falla, es elegante, maduro y elegante, sencillo y complejo, clásico y moderno a la vez, podemos pensar que va a ser el color más vivo in eternum.