Fin d’époque

Colaboración especial por @rogeRosich

El mundo de la moda anda murmurado desde hace unos pocos meses de cierto cambio que se empieza a percibir. Algo pasa, algo pasa. Hay quien lo llama crisis. Hay quien, como yo, prefiere llamarlo cambio de ciclo o fin d’époque. Hace unos días naiveye ya nos hablaba de cierto cambio incluso en Custo Dalmau ¡que ya es decir!

Venimos de una exCibeles donde hemos visto diseñadores apostando por tejidos más baratos y por colecciones más comerciales; se terminaron las modelos pavos real en la pasarela. Los diseñadores bajan de los Olimpos de la moda para crear ropa que después puedan vender en colecciones de otras marcas o en las suyas propias, pero en (relativo) low cost. ¿Hacía falta que todo empezara des de fenómenos como H&M y sus firmas invitadas?…

También hemos visto en la última Cibeles… en la Mercedes-Benz Madrid Fashion Week (ya nos dice mucho que la marca que paga vaya por delante de la ciudad…) es como algunos diseñadores ya piensan más en cómo vender sus vestidos que en llevar a cabo sus sueños artísticos de diseño; así vemos que firmas como Ángel Schlesser, Juanjo Oliva o Ailanto tiran por ahí.

Hay quien dice incluso que el porcentaje de top-models asiáticas en las pasarelas ha aumentado considerablemente, y que esto se debería a querer abrir mercados exponenciales (léase la China).

Algo de todo esto empezó, cuál símbolo profético con el desagradable crepúsculo de John Galliano, el gibraltareño más internacional, rey de las pasarelas y de la Haute couture en su barroco paso por la gran casa Dior y su problemático fin.

Su sustituto en la casa Dior, Bill Gaytten, ya hemos visto que crea sin las locas excentricidades de Galliano, sin dejar, pero, una maravillosa haute couture para una haute société digna de Grace de Mónaco o “Jackie de Estados Unidos”.

Christian Dior Primavera Verano 12 París Haute Couture

Las ampulosas plumas y las grandes decoraciones ya sólo para ornamentar las chicas de Victoria’s Secret, que pobres, sin plumas cogerían frío con tan poca ropa y tanto cristal de Swarovski.

Ya veremos que sigue haciendo el Káiser Lagerfeld, que ya piensa en líneas low cost, rebajándose a dejar los altos vuelos de la haute couture.

Toca reinventarse y pluriemplearse, probar cosas diferentes. Innovación y diversidad. Tom Ford hace cine, otros que aún no lo habían hecho se pasan a los perfumes, al arte, a la decoración…

Otro símbolo revelador fue fijarme en que cada vez más los escaparates de tiendas de ropa van perdiendo cierto espectáculo que en las pasadas temporadas vimos. Todos vivimos la crisis económica, todos debemos ser conscientes de ella y las otrora de moda ampulosidades en la imagen y en la presentación deberán cambiar, repensarse. Así que las recién hechas horneadas de estudiantes de escaparatismo ya lo saben: a por el ingenio dentro de lo minimal! Y con esto se habla de una nouvelle vague de la ropa hecha a mano, un regreso a todo lo hecho a mano… ¡Todos a aprender a coser de nuevo!

Elemento interesante a destacar en todo esto son los colores y los tonos. Suele decirse que en situaciones de crisis contextual, ya sea por la economía o por una manca de confianza (mucho de eso hay en el fail económico estructural de nuestro sistema) aumentan las ventas de carmín para los labios. Bien. Quizás esta sea una posibilidad pero también podríamos apostar muy fuerte por las directrices que naiveye lleva cargando desde este blog por los colores suaves, los tonos claros, de los grises a los pastel. Tenemos que hablar de cierta tendencia a simplificar, a aligerar la imagen, a dejar descansar la mirada en tonalidades más suaves.

Keira Knigthley en Atonement. Green Dress

El celebérrimo vestido de Keira Knigthley en Atonement es un ejemplo de vestido fantástico pero muy simple, el modelo de vestidos que la alta sociedad inglesa ideó para las jóvenes que vivieron las Posguerras Mundiales; una época de una gran crisis y de un gran cambio de paradigma (véase también la serie Downton Abbey). Quizás es lo que nos toque vivir ahora mismo, un giro completo de paradigma.

Incluso en la política: se terminaron ya las ministras con trajes de colores, reivindicativas de feminidad y estilo, las mujeres del primer gobierno Zapatero ya quedan muy atrás, ahora la sobriedad de las nuevas (pocas) ministras del gobierno Rajoy. Atrás queda el colorido en las mandatarias (véase Fernández de la Vega), es el turno de la sobria Christine Lagarde y de la anti-estética Angela Merkel, la mujeres de la política internacional del momento.

Angela Merkel

Esta crisis es un bache, pero saldremos de él, y seguramente saldremos mejores porque de algo malo, siempre sale algo bueno. Esperemos que para la moda esta crisis sea también un estímulo de mejora.

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