Calvin Klein y los Apolos germánicos

Colaboración de Roger Rosich

Hace una semana thenaiveye me publicaba un artículo sobre la perversidad del mundo de los modelos esculturales en relación a la marca Abercrombie. Aquel mismo día Calvin Klein llenaba de publicidad Barcelona (y otras capitales de España) con su nueva promoción de primavera-verano de ropa interior masculina: Calvin Klein Bold Underwear.

En la última campaña de Calvin Klein vemos las fotos hechas por Steven Klein en un desierto californiano con el modelo estrella Matthew Terry como referente junto a otros modelos de caras y cuerpos igual de angulosos. Ellos ocuparan la publicidad del metro y paradas de bus que David Beckham ha llenado últimamente para H&M (dice que no lo volverá a hacer porqué sus hijos después pasan vergüenza en el colegio).

Calvin Klein ha hecho de sus campañas de publicidad un gran reclamo y referente de la publicidad de ropa interior, desnudando a top models femeninas y masculinos, a futbolistas, actores de Hollywood… Empapelando las grandes ciudades con sus cuerpos desnudos, solamente llevando sus piezas underwear. Un buen cuerpo como buena llamada a la atención visual. Los mejores cuerpos para la mejor ropa interior. Estas podrían ser frases dichas por Robert Mazzoli, director creativo de CK, para definir sus campañas publicitarias. Y así ha sido desde siempre en esta firma que ya des de los inicios fichó a grandes fotógrafos como Bruce Weber (carga de homoerotismo exponencial) o el célebre Richard Avedon.

En la nueva campaña publicitaria vemos unas fotos con algo extraño, especial. La luz que tienen es casi neutra, no parece una luz natural solar, es una rara luz artificial que a la vez quiere ser natural. El cielo que se ve en ellas es de un intenso color azul eléctrico, son imágenes que parecen cargadas de electricidad, cargadas de algo entre cinegético, artístico y científico. La luz que se ve en ellas parece tan real, clara e intensa a la vez, como la luz del especial sol de Sicilia. Y a la vez es tan irreal como casi del onirismo surrealista de Salvador Dalí o Giorgio di Chirico. Junto a la luz no quiero dejar de mencionar las sombras muy oscuras.

Y qué se ve en el anuncio, a parte de la luz, pues las piezas de Calvin Klein, la colección Bold underwear spring, con un corte moderno y un color vibrante y fresco. Vemos intensos colores flúor. Flúor, ¡¿cómo no?!… Y dentro de los bóxers que CK quiere vender vemos los modelos con un color muy (pseudo)bronceado de una piel que parece ébano, los cuerpos fornidos solo con la ropa imprescindible, la belleza escultórica clásica… y vemos unas austeras barras de hierro donde los chicos hacen pausados ejercicios.

Si veis el video promocional veréis que no se muestra dónde están ubicados, que es en medio del desierto californiano, un espacio casi griego, muy al antiguo gusto helenístico alemán.

Las imágenes nos hacen pensar en la idealización olímpica del cuerpo y del ejercicio físico, en el cuerpo del hombre debajo del sol ejercitando el cuerpo con las frías barras metálicas. Y aquí hacemos link con una reflexión interesante, pues estos modelos representan algo así como unos clásicos “dioses del estadio”.

Unos dioses del estadio que nos recuerdan que este año hay Olimpíadas en Londres y que quizás ya sabemos qué ropa interior se llevaran de regalo algunos deportistas. Y unos dioses del estadio que nos recuerdan la visión del Nazismo del deporte, nos recuerdan a las imágenes de la gran Leni Riefensthal grabando con perfección cinematográfica los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.

Junto a esto hace falta acordarse que en Alemania se reeditó hace unos meses un libro titulado El hombre y el sol (de Hans Suren) que reveló como una excepción en la que el culto al cuerpo tan característico de la ideología nazi era la excusa perfecta para mostrar fotografía erótica abiertamente homosexual. Y por supuesto en una Alemania fascista donde el homoerotismo era una aberración.

(Imagen de Hans Suren donde vemos unos cuerpos masculinos casi desnudos, bajo el sol y con la piel con el bronzeado extremo de los modelos de CK)

Era esta una tradición fotográfica que venía de antes del régimen hitleriano, venía de la época anterior, de la época del homoerotismo omnipresente en las carreras fotográficas de Wilhelm von Gloeden o Wilhelm von Pluschow… o en la novela Muerte en Venecia de Thomas Mann.

Una tradición que bajo el régimen nazi encontraría solamente cabida en libros como el de Suren, en grabaciones como las de Riefensthal o en esculturas como las de Arno Beker, donde vemos la exaltación nazi del cuerpo trabajado. Una tradición de imágenes que en Calvin Klein han releído para su campaña de esta primavera  y que sólo con las imágenes son bien fáciles de comparar.

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