De María Antonieta a Josefina

Por Roger Rosich

Este mes de marzo se presentó en la Berlinale el film Les adieux à la reine del director francés Benoît Jacquot, que ha puesto a hacer de reina María Antonieta sexy, caprichosa y lesbiana a Diane Kruger. La película obtuvo algunas nominaciones, aunque el tema estuviera ya colmado con la versión del personaje que hizo Sofía Coppola, protagonizada por Kirsten Dunst, donde se nos presentaba a una María Antonieta frívola hasta la irreverencia; y es que la Revolución Francesa llenó de rumores i críticas negativas a la reina que decapitó y todo en conjunto se transformó en mito.

Sí, es cierto que la reina cultivó la vida más Rococó imaginable, que gustó tanto de la moda más ostentosa como de imitar la vida rural en la villa campesina recreada para ella en Versalles, y sí, María Antonieta quizás sí fue una especie de primera gran amante de la “moda”.

Rose Bertin fue seguramente la primera Madame Chanel de la Moda en mayúsculas, ella fue la sombrerera y modista de la famosa reina francesa y “revolucionó” el armario de esta. Sus pelucas inmensas, sus sombreros llenos de adornos, sus vestidos que empezaban a mostrar los tobillos, los corpiños que realzaban el pecho, los vestidos vaporosos y sin miriñaque que se llamaban “robe chemise” y que para la aristocracia del momento era casi ropa para dormir…

En este retrato se la ve con “robe chemise”, cosa que supuso un escándalo y se tuvo que pintar un vestido más adecuado a su posición y época, como este:

Con la Revolución Francesa la cabeza de María Antonieta rodó por el suelo, y sin peluca.

El punto final y culminante del proceso revolucionario llegó con el ascenso al poder del general Bonaparte que se autocoronó emperador.

Napoleón Bonaparte estaba casado con la vizcondesa Josefina de Beauharnais, que siendo emperatriz fue todo un salto por lo que la moda respecta, un cambio de época totalmente en la persona de la cabeza coronada femenina. Con Josefina se impondría el Estilo Imperio (del Imperio Napoleónico), que curiosamente venía en gran parte de la ropa de los ciudadanos republicanos, de dejar atrás el gran vestuario de los Borbones y los aristócratas en Versalles. El Estilo Imperio de claras resonancias clásicas griega y romana, como el modelo de toda aquella sociedad francesa que con la Revolución buscó el modelo republicano de la antigüedad con la que se quiso equiparar; así mismo Napoleón al llegar al poder quiso ser el césar. También en el arte la época tendía al neoclasicismo, después del rosáceo y rollizo Rococó.

Napoleón sólo tuvo un hijo que murió joven, pero los dos hijos de Josefina y su primer marido fueron príncipes del Imperio y se casaron como tal y de su descendencia siguió la estirpe napoleónica que divulgó el estilo imperio por las monarquías de Europa con las que se relacionaron.

Josefina vestida con un simple y vaporoso vestido de corte imperio

El hijo de Napoleón no era hijo de Josefina. Al no poder tener descendencia del emperador, este se separó de ella y se volvió a casar llevando a cabo una alianza de más interés para su política, pues fue con una archiduquesa de Austria, María Luisa, que aunque su tía-abuela muriera decapitada por la Revolución pasó a ser la esposa ideal para Napoleón. María Luisa, como emperatriz, se adaptó al Estilo Imperio, que pronto arraigaría en las otras cortes europeas.

La emperatriz María Luisa con el heredero de Napoleón

El 1814 el imperio napoleónico terminó y Francia dejó atrás la Revolución, la República y el Imperio y devolvió la corona a los Borbones, en la persona de Luis XVIII. Este y más intensamente su hermano y heredero Carlos X, supusieron una firma contrarrevolución, devolviendo a Francia en gran parte al Antiguo Régimen.

Las esposas de Lluís XVIII y Carlos X vivieron aun con la moda de Versalles, la del Antiguo Régimen, pero ninguna de las dos llegó a ser reina porqué habían muerto en el exilio. La corte de los restaurados Borbones, pero, fue una corte con dos grandes mujeres, las dos nueras de Carlos X, por un lado la esposa de su heredero, María Teresa de Francia, la única hija superviviente de Luis XVI y María Antonieta, y por otro la temperamental italiana Carolina de las Dos Sicilias, esposa de su segundo hijo y que en el futuro lideraría una revuelta para poder coronar a su hijo rey de Francia.

Aunque princesas partidarias de un régimen monárquico a la antigua usanza, las dos vistieron modernamente, siguiendo la evolución de moda y corte del estilo imperio. La Contrarrevolución no fue posible en la moda.

Carolina de las Dos Sicilias.

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