Dictaduras y moda

por Roger Rosich.

Hoy terminamos con este ciclo de posts sobre historia y moda, algo distinto de lo que estamos acostumbrados a ver.

En la ciudad de Ratingen, al oeste de Alemania, hay un Museo de la Industria en el que se puede ver desde hace poco y hasta el 2013 una muestra de la moda alemana en tiempos de los nazis; en ella se pueden ver cien trajes auténticos de la época y centenares de complementos.

Bajo el título “Gloria y horror: Moda durante el Tercer Reich” se reúnen desde vestidos de noche hasta ropa común diaria, como también vestuario de trabajo, entre otras prendas. El punto de partida de la exposición son los años 30 y llega hasta la posguerra, descubriendo al visitante que el vestuario durante el Nazismo va más allá del estereotipado uniforme. Se muestra todo tipo de ropa de lo más usual y común, de la más elitista a la más simple, de los militares pero también de las amas de casa o de los niños.

La relación concreta de la moda con el nazismo fue experimental, pues también mediante la vestimenta querían formar un “gusto nacionalsocialista”. Y después de la Segunda Guerra Mundial la moda también pasó su “desnazificación”: y toda la ropa insignia del régimen desapareció, con todas sus cruces gamadas.

Una figura importante del Nazismo en relación a la moda fue Magda Goebbels, esposa de Joseph Goebbels, mano derecha de Adolf Hitler y responsable de comunicación del Reich. Magda Goebbels ejerció en cierta medida de primera dama de Alemania, al ser soltero el Führer. Y es que esta señora era todo un referente nacional, era la mujer ejemplar, el modelo a seguir. Fanática del régimen, esposa y madre ejemplar, también gustó de la mejor moda y fue un referente nacional de estilo femenino durante el poder nazi.

Magda Goebbels

Observando los regímenes fascistas de principios del siglo XX vemos que no abundaron las imágenes de grandes damas al lado de los dictadores. Tanto en el caso alemán como en el italiano, la figura del líder iba solo, en Italia por la brusquedad militar del Duce, y en Alemania por la caracterización casi de Dios del Führer, único e inalcanzable. Sí es cierto que tanto Adolf Hitler como Benito Mussolini tuvieron sus acompañantes pero en ningún caso tuvieron mucho relieve. La compañera de Hitler fue Eva Braun, su secretaria y amante que le acompañó hasta el final. Y el caso de Mussolini es más largo pues por su vida pasaron muchas mujeres, como sus dos esposas y sus muchas amantes. Ninguna de ellas fue un referente para la moda.

En España el matrimonio Franco sí fue un retrato fijo del poder de la dictadura. Doña Carmen Polo de Franco fue una especie de madre de la nación al lado del padre de la patria, el general Franco. Carmen Polo, como Magda Goebbels en Alemania, representaba los valores del régimen: la bondad de la familia, la devoción al marido, el amor al régimen… y en caso español: la devoción católica más íntegra. La mujer del Generalísimo es recordada por su gusto religiosamente católico y español: por la peineta y la mantilla negra y por sus joyas, especialmente los collares de perlas, que acumulaba con locura, pasando a ser conocida como “la Collares”. Aunque el gusto y la estética de aquella España era de lo más rancio y gris, en contraste al impecable estilo nazi.

Carmen Polo de Franco

En el Reino Unido el fascismo nunca consiguió el poder, pero durante los años anteriores a la II Guerra Mundial la corriente inglesa tuvo bastante importancia. Su líder, Oswald Mosley, estuvo casado con Diana Mitford, hija del barón Redesdale. Diana, con su hermana Unity, fueron las mujeres insignia del movimiento en el Reino Unido. En ellas se fijaba cualquier mujer fascista pero también toda la sociedad inglesa; y en sus otras hermanas también, pues fueron las seis hermanas de moda de la Inglaterra de entre guerras. Unity Mitford fue amiga y consejera del mismo Hitler.

Y con ellas habría otra mujer en relación al fascismo inglés. Wallis Simpson, la divorciada americana por culpa de la cual Eduardo VIII abdicó. Una vez casados fueron duques de Windsor y también fervientes admiradores de Hitler, al cual conocieron, como también tuvieron amistad con los Mosley-Mitford.

Wallis vestía de grandes firmas de moda, como Schiaparelli, pues era una gran amante de la moda.

Diana, Unity y Nancy Mitford

Wallis, duquesa de Windsor, con el famoso vestido de Schiaparelli

Un ejemplo importante tanto como interesante es la Argentina de la dictadura de Juan Domingo Perón y sus dos esposas, relevantes por su estilo, la diva Evita Duarte, e Isabelita de Perón, las dos con potencial presidencial bien aprovechado por el régimen peronista.

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