El rosa de Merkel

Por Roger Rosich

La canciller alemana Angela Merkel acudió este fin de semana a Camp David en Estados Unidos vestida de color rosa palo para encontrarse con el presidente Obama y con el resto de miembros del G8 en un encuentro de carácter informal donde se pudo ver a David Cameron sin corbata o al nuevo presidente francés haciendo amigos nuevos.

¿Rosa palo Angela Merkel? Pues sí. Hay quien ya lo ha visto como una buena señal para el futuro de Europa, un color menos “austero” y más fresco. Pero la verdad es que es un color que no pega mucho con la canciller y su desaliñado vestuario de científica gris puesta a política. Y más, acostumbrados como nos tiene a sus trajes chaqueta de colores mortecinos, su look descuidado, su corte de pelo vulgar… realmente una chaqueta rosa y unos pantalones blancos resultan chocantes.

Con igualdades y diferencias está el caso de Dilma Rousseff, presidenta todoterreno del Brasil, que como Merkel es una mujer de trabajo y despacho, siendo economista pero política de sangre y profesión. Durante la campaña electoral cambió su look del todo: el peinado, el maquillaje, el vestuario… creó un nuevo perfil atractivo, siguiendo la estela de Michelle Bachelet, la primera mujer presidente de Chile. Lleva el timón de su país con la misma celeridad que Merkel con el Titánic europeo, sus carácteres austeros y duros se parecen, pero Rousseff ha querido dar una mejor imagen a su cargo.

Christine Lagarde, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, a diferencia de Rousseff o Merkel, es un claro ejemplo de estilo y buen gusto personales, un estilo personal, sobrio, coherente, chic. Refinamiento francés de una dama que viste de traje chaqueta pero que sabe añadir puntos de estilismo en su armario. Madame Lagarde, sea en París o en Nueva York da un aire distinguido a la economía. Una sabia elección después del soez Strauss-Kahn.

Hillary Clinton, la discreción de una dama que viaja continuamente por todo el mundo, en su cargo de secretaria de Estado de los EUA: simples trajes chaquetas que tanto le pueden servir para horas y horas de viaje en avión, para asistir a cumbres internacionales o para visitar tropas en Afganistán.

Dicen que la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se cambia de ropa dos o tres veces al día, quizás sea porque no quiere que piensen que siempre viste igual, pues desde la muerte de su marido, Néstor Kirchner, no se ha quitado el luto. Un luto riguroso que le dado mucho rédito electoral, en un país que la ha entronizado como reina heredera del peronismo de Evita.

Yulia Timoshenko, otrora primera ministra de Ucrania, y ahora degradada política y físicamente en la cárcel por abuso de autoridad y corrupción, supo también muy bien cómo ganarse a su país con un look personal y de aire tradicional, llevando toda su melena recogida en una típica trenza popular.

Para poder y esencia del territorio el de Esperanza Aguirre que en aquella fiesta de Telva llevó un vestido de Agatha Ruiz de la Prada que era una descomposición de la bandera de la Comunidad de Madrid, de la cual ella es presidenta. Orgullo patrio rutilante… Si algún día Angela Merkel hace lo mismo con la bandera alemana, entonces sí que pueden sonar las trompetas: el fin de la crisis puede ser cerca… y el Apocalipsis también.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: